
Platón propone una unión accidental entre el cuerpo y el alma (dualismo), es decir, que el hombre es esencialmente alma, la cual es inmortal, perfecta y conoce la verdad; y que el cuerpo es imperfecto por pertenecer al mundo material, y que por eso es la cárcel de alma.
Veamos por qué el cuerpo es la cárcel de alma:
El alma, antes de estar atrapada por el cuerpo, se encuentra originada en el mundo de las ideas. Allí se manifiesta como un carro alado por dos caballos:
1) Uno de los caballos es el caballo blanco. Representa lo noble, las tendencias positivas o irascibles. Estas tendencias se encuentran ubicadas en el pecho y son mantenidas por la virtud de la fortaleza.
2) El otro caballo es el negro. Representa lo instintivo, las tendencias negativas o concupiscibles. Se encuentran ubicadas en el vientre y son reguladas y limitadas por la virtud de la templanza.
El alma está compuesta también por la auriga o la razón, la cual se encarga de controlar y regular a ambos caballos. Ésta se encuentra en la cabeza y describe la virtud de la sabiduría.
El carro alado se encuentra en el mundo de las ideas pero no como parte de ellas sino que las contempla. De un momento a otro el caballo negro se desboca (sin tener alguna causa) y el auriga pierde el control del carro, provocando que el carro pierda sus "alas" y caiga en el mundo material, quedando el alma atrapada en el cuerpo humano. Al quedar atrapada, olvida todo lo visto en el mundo de las ideas, y tiene el anhelo de volver a él.
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